domingo, 12 de abril de 2009

In Memoriam: Urgencias (ER)



La sala de urgencias se abría para nosotros, una especie de pacientes virtuales, hace ya quince años, cuántos sucesos vividos desde entonces al otro lado y a este de la pantalla. Más que una serie, se ha convertido con el tiempo en un pedacito de nuestra historia, un ejemplo, la primera vez que tuve noticias del County iba al colegio y ahora soy yo la profesora.
Hemos vivido esas historias trágicas, divertidas, complejas, llenas de matices y siempre diferentes con estudiantes, residentes, internos, adjuntos y por supuesto enfermeras, ese episodio honorífico del que se convirtieron dignas merecedoras nunca llegó, pero Chuny y Haleh fueron como nosotros las encargadas de custodiar los recuerdos acerca de un magnánimo doctor Greene, una estricta Weaver, un seductor Doug Ross, un implacable Benton y por supuesto, un soñador idealista, ese estudiante algo tímido que dio paso a un formidable médico, John Carter…magnifica la idea de colgar sus placas en el imantado muro de la memoria del County.
Un guión inteligente, una serie coral y compacta que permite pese a la desaparición de protagonistas esenciales que éstos no se vuelvan imprescindibles y dejen paso a nuevos personajes que poco a poco se ganan nuestra confianza y respeto, ¿quién le iba a decir a ese pelirrojo algo ridículo y temeroso de las agujas que iba a ocupar un lugar entrañable entre las salas de trauma?
La aparicion de actores y actrices significativos como secundarios, como Susan Sarandon, Kirsten Dunst, Steve Buscemi, Ewan McGregor, Ernst Borgnine, Sally Field, Forest Whitaker… o la participación de directores como Tarantino, no hace sino reafirmar la calidad de esta serie, que ha llegado a convertirse en un referente, gracias a la cual conseguimos familiarizarnos con algunos términos médicos, o acaso ¿no sabemos qué es una traqueotomía, los usos del haldol, para que sirve la atropina…? incluso nos atreveríamos a intubar, si alguno de ellos supervisara nuestras acciones.
Son tantas las historias personales y profesionales que nos impactaron o conmovieron que mucho me temo dejar demasiadas en la sombra si señalo alguna, sin embargo cómo olvidar las siguientes, que supusieron constantes jumping the shark en el relato de esta sala de urgencias que sigue su andadura, pero ya sin espectadores.
Así, marcada en nuestra memoria quedó la agresión de aquel psicópata que aprovechando un cuchillo de desmedidas proporciones acabo con Lucy, la que podría haber sido una gran doctora, y provocó una herida en el doctor Carter que nunca llegaría a cicatrizar, desde entonces observaría el mundo con otra mirada entre desencantada y abatida.
También supuso el final de un ciclo la muerte de Mark Greene, que no por ser anunciada fue menos trágica, así también la de Pratt por imprevista, inesperada y absurda al tratarse de alguien que habiendo comenzado como un prepotente, orgulloso y engreído médico había conseguido llegar a ser otro de tantos a los que admirar y apreciar.
Otro de los episodios impactantes desde luego, fue el accidente de la hélice que ocasionó la amputación del brazo de Romano, quizá precedente con su sarcasmo y genialidad del ahora afamado doctor House, como el propio personaje, irónico y cruel fue también su final, aplastado por otro helicóptero.
Impresionante fue también el atropello sufrido por Ray a consecuencia del cual perdió sus dos piernas, e increíblemente sobrecogedora la imagen a través de la habitación cuando acude a visitarlo Neela.
Sin embargo además de un espacio dedicado al Thanatos no puede faltar en Urgencias un lugar para el Eros, cuántos besos maravillosos presenciamos entre enfermeras e internos o estudiantes y adjuntos…Nunca sabremos si Neela se decidirá entre Ray o el doctor Brenner, del mismo modo que ignoramos cómo podrían haber sido las cosas si Carter le hubiera ofrecido aquel anillo a Abby, si la doctora Corday no hubiera dejado a Benton o si Susan no se hubiera marchado en aquel tren que rompió el corazon de Mark, y con el suyo, el nuestro… la vida cambia y en el caso del County lo hace en función de un destino hilvanado por sus guionistas, los demiurgos de ese universo inventado.
Urgencias nos dice adiós con un, como el propio Carter dice, Déjà vu, pues, pese al final, persiste la sensación de que no ha acabado, de que vendrán nuevas temporadas, se marcharán antiguos compañeros, pero acudirán otros con los que vivir nuevas historias, diferentes y a la vez semejantes, historias de esperanza, de dolor, amistad, esfuerzo o amor… en definitiva nuestra propia historia.